En el S. XVIII se comienzan a
regular los sistemas educativos. En los que el principal método de enseñanza es
a través de la repetición y memorización de los contenidos, y donde, solo se impartían asignaturas que se pensaba
que eran útiles para la economía. En S. XIX, cuando surge la revolución
industrial, se sigue teniendo misma la perspectiva en la educación. En los
colegios, hay que impartir las asignaturas que sirvan a la sociedad para
realizar una producción máxima. Por lo que las principales áreas son: lectura,
matemáticas y ciencias.
Según Ken Robinson, en la actualidad
se sigue viendo así, estas tres áreas son las más relevantes para el mundo
laboral. Estoy de acuerdo con él, en
que, los padres o adultos cuando preguntamos a los niños que quieren ser de
mayores siempre esperamos una respuesta relacionada con alguna carrera que esté
relacionada con las ciencias y no con las artes. Cuando algún niño se plantea
que quiere ser artista, bailarín, etc., los adultos tendemos a desanimarles, diciéndoles
“eso es muy difícil” “nunca llegaras a ser un artista reconocido” “estudia”.
Pero si un niño nos dice que quiere ser matemático o químico, nadie lo
desanima, al contrario. Resumiendo, las ciencias las relacionamos con la economía,
sin embargo, el arte se relaciona con la artístico, la creatividad, el talento.
Y es en esta rama donde ponemos trabas a los niños que quieren seguirla y
desarrollar su creatividad. La sociedad y el sistema educativo nos exigen que seamos competentes en áreas relacionadas
con las ciencias.
También se comenta en el video,
que los profesores hasta ahora eran presionados para que se centraran únicamente
en lo académico (lectura, matemáticas y ciencias).
La mayoría de los profesores
eligieron ser porque les gustan los niños, pasar tiempo con ellos, enseñarles,
educarlos. Y según se les va dando libertad para ello, disfrutan mucho más educándoles.
Lo bueno de la educación está en
la experiencia, en el momento, en la alegría de descubrir algo, en la
satisfacción de tener una pregunta y buscar una respuesta, y no necesariamente
en tener solo una respuesta sin ninguna pregunta.
Por todo esto muchos niños y
profesores se sienten frustrados y por las presiones de los resultados. Por todo
ello, los alumnos abandonan el colegio en cuanto pueden.